Por Lorenzo Rodrígues
Es imposible hablar de la historia de la congregación sin mencionar también que las misiones estaban siempre presentes y que han marcado la CPPS y su expansión a nivel mundial. Pero también tenemos que hablar de una misión que nació desde el corazón de San Gaspar del Búfalo, cuando era un niño y quería ser misionero como San Francisco Javier, que era su patrono y servía para él como una gran fuente de inspiración en su vida.
San Gaspar tenía 6 años cuando planeó con sus amigos aventurarse a realizar una misión a Turquía, que era conocida como la tierra de los infieles “las tinieblas del paganismo” de la que requiere más coraje de los cristianos. Eran los amigos de Gaspar: “Miguel Ambrosini, Domênico Grometti, Filippo Berga, Carlo Valleta, e até a pequeña María Tamini, cujo pai era administrador geral do Palácio dos Altieri”. (Missionario de Sangue – Alfonso de Santa Cruz, cap. 3 A calça traiçoeira, p. 13 – en portugués).
Estaban entusiasmados por las misiones de manera que sólo querían emular a los valientes a ejemplo de Francisco Javier. Sin embargo, su aventura fue descubierta por sus padres al sentir la falta del pantalón del hermano de Gaspar, donde se llevó para prestarlo a su amiga Tamini para vestir y lucir como un hombre y así facilitar el escape. Pero les impidieron hacer esta aventura inocente de la noche, la trama fue descubierta por los padres de los pequeños Gaspar, por Doña Anunciata y Don Antonio.
Al tocar en el tema de esta misión en la historia de la congregación y de las misiones que ha realizado, se habla también de la misión que siempre estuvo presente en el corazón de San Gaspar y en su vida. Un hombre que quería tanto a la misión que fue capaz de brillar en la historia de la CPPS. “Como finalidad primera de nuestra Comunidad es predicar misiones, no podemos dejar de hacer algunas observaciones sobre la excelencia de esto trabajo. El misionero prolonga la obra que Cristo comenzó en la tierra: despertar a los católicos indiferentes, convertir a los pecadores e instruir a los ignorantes”. (Historia de la Sociedad de la Preciosa Sangre. Capitulo V – Misiones, p. 39).
Gaspar, que con la ayuda de los grandes hombres que fueron muy útiles en la Congregación (por ejemplo Merlini) que han contribuido en gran medida en la organización y nacimiento de las casas de misiones en Italia, como también a los programas de incentivos del Padre Brunner, que contribuyó mucho a la expansión de los misioneros al exterior, es un famoso incentivo que se pueden resaltar mediante la opción que la CPPS tuvo de expandirse de Europa a América y así sucesivamente. Ellos fueron capaces de trascender este corazón anhelante de Gaspar, y conducir las misiones no sólo para Italia sino también para dirigir la misión en el mundo exterior.
La congregación también ha hecho grandes avances fuera de Italia. Al escribir este artículo, me hizo recordar la alegría que Gaspar tuvo cuando recibió la invitación de la labor misionera a las Islas Jónicas. La lectura del informe, habla del gran salto hacia adelante, el grito fuerte y la inmensa alegría al leer la carta de invitación; rebosaba de emoción junto a todos los que estaban con él; también el momento en que lloró y oró, dando gracias a Dios así. “Un día le preguntó también al Ven. Don Juan Merlini si estaría dispuesto a partir al extranjero. Así lo refiere Merlini: ‘Deseaba ardientemente esparcir por todas partes la luz del Evangelio, y con agrado habría ido él mismo a los pueblos más abandonados. Pero, dado que Dios quería de él otras cosas, ansiaba contar con muchos misioneros para poderlos enviar a misiones en el extranjero; y a mí también me preguntó un día si me sentía inspirado para ir a misiones extranjeras. Y cuando estando el Venerable (San Gaspar) en San Félix de Giano, fue solicitado como promotor un Misionero para las Islas Jónicas, aquél saltó de gozo y lloró de ternura, como él mismo escribiera a Cristaldi, y mandó al misionero Don Gaspar Carboneri’, …”. (Tomo: Las Misiones de la Congregación CPPS en el Extranjero. San Gaspar y las Misiones en el Extranjero, p. 63).
La congregación ha estado siempre marcada por los hombres que tenían el coraje, la disponibilidad, espíritu de aventura y decidido a llevar la Misión de la congregación a tierras extranjeras, pasando a través de muchos peligros y dificultades. Hay muchos relatos de tanta gente que vivieran intensamente la Misión en la Congregación. La CPPS avanzó en toda Italia y Europa incluso a los países de habla alemana, la Francia, en los EE.UU y otros países en las Américas y llegando en algunos países de África y Asia. “San Gaspar quiso que la Congregación de los Misioneros de la Preciosa Sangre estuviese comprometida en la evangelización y en la promoción humana. Para llevar la Palabra de Dios a las almas usó todos los medios a su disposición. Logró sanear también la plaga del bandidaje en el Estado Pontificio de los años 1820 – 30. A sus misioneros los quiso decididos e impregnados de su mismo celo”. (Tomo: Las Misiones de la CPPS en el extranjero – San Gaspar y las Misiones en el Extranjero, P. 63).
Y había muchos como los primeros misioneros de la Congregación que se rindieron y se sucedieron en las misiones. Sin embargo, todos estos fueron los frutos del corazón de San Gaspar, que fue un hombre muy sensible para escuchar la llamada de Jesús. Gaspar fue dócil al Espíritu Santo y la voluntad de Dios en su vida y compartió con muchos esos acontecimientos. Como ejemplo del relato de la pesca milagrosa en el Evangelio de Lucas que enciende hoy, mueve e impulsa a todos los miembros, los seminaristas y estudiantes de la congregación, a buscar aguas más profundas y echar las redes y hacer grandes pescas. “Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: ‘Lleva la barca mar a dentro y echen las redes para pescar’. Simón respondió: ‘Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes’. Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían”. (Lc. 5, 4 -6).
Las misiones se multiplicaron por Italia en la congregación desde 1815 hasta 1820, hasta que el Papa Pío VII se dio cuenta de la eficiencia de la belleza y el desarrollo de las misiones atrayendo la atención de muchos en cuanto a ofrecer ayuda y el campo de trabajo para los misioneros. “Pío VII habló de Fronsinone cuando se dio cuenta de la sorprendente eficacia de las misiones; pero, evidentemente, su pensamiento no se detenía ahí. En su mente, como por lo demás en la de todos los interesados en este problema, había dos nombres: Benevento y Fronsinone, que eran las dos cabezas de puente de un gran arco. A Fronsinone, le seguía Civitavecchia, Ancona, Spoleto y otros centros menores, y prácticamente todo el Estado Pontificio”. (Vida y Tiempos de San Gaspar del Búfalo. Giorgio Papasogli, Roma 1977. Tercera Parte – Misionero y Fundador – 39. Las Misiones se multiplican, p. 220).
No se habla de la Congregación y de las Misiones como si fueran dos cosas separadas. No podemos olvidar de mencionar el sueño que nació desde el corazón de San Gaspar y de su vida misionera. El método que él usaba era de una misión popular a la que él dio un nuevo significado y un nuevo espíritu en el corazón de la Iglesia. “La Iglesia peregrinante es misionera por naturaleza, porque toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio del Padre”. Por eso el impulso misionero es fruto necesario de la vida que la Trinidad comunica a los discípulos”. (Documento de Aparecida – 347).
Una misión que continúa hoy y actualiza las unidades CPPS en todo el mundo, que aún conserva el ritmo y la llama del Espíritu Santo, que sigue ardiendo como una antorcha que ilumina y fortalece. Ese pilar que es uno de los pilares de la congregación. Ya que sin ese pilar, ¿cómo sería la estructura de la congregación hoy en día? La falta de un pilar podría poner en peligro toda una estructura construida. La Conferencia de Aparecida invita a la CPPS a seguir el carisma misionero que sostiene a la Congregación en los documentos, como ejemplo el artículo en que menciona: “Vivir y comunicar la vida nueva en Cristo a nuestros pueblos. La gran novedad que la Iglesia anuncia al mundo es que Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la Palabra y la Vida, vino al mundo a hacernos “partícipes de la naturaleza divina” (2Pe 1, 4), a participarnos de su propia vida. Es la vida trinitaria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la vida eterna. Su misión es manifestar el inmenso amor del Padre, que quiere que seamos hijos suyos. El anuncio del kerigma invita a tomar conciencia de ese amor vivificador de Dios que se nos ofrece en Cristo muerto y resucitado. Esto es lo primero que necesitamos anunciar y también escuchar, porque la gracia tiene un primado absoluto en la vida cristiana y en toda la actividad evangelizadora de la Iglesia: ‘Por la gracia de Dios soy lo que soy’ (1Cor 15, 10”). (Documento de Aparecida, 348).
La historia de la Congregación y de la Misión es una fuente de inspiraciones y movimiento nacido del Espíritu Santo en el corazón de San Gaspar, donde encontró una fuente inagotable, desde el Corazón de Jesús. Fuente ésta que motivó mucho a la CPPS en los últimos años y que sigue animando a los misioneros a continuar con este trabajo, que es una gracia de Dios a la Iglesia. Y cada día la institución vive el carisma misionero de una manera nueva, actual y más viva en nuestra época fiel a los pasos empezados en los principios de y por toda su historia.